jueves, 5 de junio de 2014

Marchamos a la comisaría en Hong Kong



Pasaron más de 50 días desde que escribí por última vez y nos vamos de Hong Kong, por varios motivos que más adelante comentaré y por yapitas cómo la que nos pasó hace poco, la que derivó en la intervención policial. El arresto urbano.


LA ANÉCDOTA DE JUAN PATRICK

Wan Chai, la zona dónde vivo, se caracteriza cómo casi todo Hong Kong por tener un índice muy bajo de criminalidad, un 25%, que comparado con el 56% de Montevideo o 54% de Dublín, da claramente una idea de cómo se vive acá en cuanto a la seguridad, muy pero muy tranquilo.

Pero cuando uno piensa en criminalidad piensa en robos, temas vinculados a drogas, violaciones, cosas popularmente más complicadas.
Que me iba a imaginar yo que un pelotudo iba a andar filmando mujeres en las escaleras.

Volvíamos de tomarnos un café y me caía del sueño, contaba los minutos por agarrar la cama y pegarme una siesta cómo nunca hago. Caminamos entre los edificios, cruzamos el puente que pasa por encima de la avenida de la costa y empezamos a bajar por las escaleras eléctricas cómo siempre, uno adelante del otro y contra la derecha para que los que caminan sobre la izquierda pasen sin problemas.

En eso, yo que venía adelante de Claire, me giro para decirle algo y veo a un flaco atrás de ella inclinado con el celular a la altura del escalón de la escalera. Instantáneamente le dije "¿que estás haciendo?", se me pasó al toque por la cabeza que hay bobitos que filman la ropa interior de las mujeres con aparatos en los zapatos, y asustado se levantó diciendo "nada, nada", la corrí a ella y yéndomele arriba le dije "mostrame el celular", "no" me dijo y justo la escalera llegaba a la vereda, ahí el flaco entro a correr y yo de chancletas sorprendido por la situación lo entré a perseguir por el medio de la calle a las puteadas.
Rompí las chancletas y las perdí por el camino, definitivamente no sería un buen plancha porque en la carrera se me voló el gorro, aunque por lo menos la riñonera si aguantó la acción.

Todo esto pasó cómo si las escaleras estuvieran a la altura de la Torre de los Profesionales, y yo lo agarré al flaco en la esquina con 18.

En la carrera, meta putearlo en español, pisé una tapa de desagüe y me arruiné el pie, yo pensaba que no lo agarraba y a los 80 metros el flaco se pinchó, no le dio para más y me le puse a 2 metros.
Cuando cruzamos la calle corriendo casi me lleva puesto un taxi, Claire ni idea dónde había quedado. Al pisar la vereda, justo en la esquina de mi casa, el flaco dudó un segundo y ahí lo chapé de la cabeza y se la di contra una cartelera de un banco, el Banco de China, el que tiene la publicidad de Yao Ming.

Entramos a forcejear, el flaco se quería volar y yo lo único que le pedía era el celular, no estaba seguro que le hubiese sacado una foto, aunque pa' que corrés si no hiciste nada ¿no?.
Bueno la cosa que seguía tratando de safar y lo tiré al sopi, arriba de el me seguía haciendo fuerza para safar y bueno, tuve que calmarlo un poquito ejerciéndole algo de presión con los nudillos de mi mano izquierda sobre su pómulo unas dos o tres veces, sin sangre, disciplina en limpio.

Se empezó a llenar de gente y lo único que oía era que me decían a mi, que lo largara, yo ni pelota, le quería agarrar el celular y el flaco trataba de desarmarlo.
Cuando empecé a hablar fuerte y decir lo que había dicho algunos me preguntaron si quería que llamaran a la policía "¡si, llamá!" les dije.

No paraba el flaco y le hice unas llaves que aparentemente lo dejaron mal al vejiga, varios me quisieron parar, ¡pero nadie se metía!, el tipo cada vez que podía trataba de correr.
Hasta que lo senté en un escalón, vino una vieja y me dio en la cabeza con un diario "en Hong Kong no hacemos las cosas así" me dijo la doña, muchos de los hombres que miraban o filmaban la situación le entraron a decir de todo a la vieja y yo la sentencié "este pelotudo le estaba sacando fotos a la ropa interior de mi novia bajando la escalera", que iba a decir la vieja, reculó y desapareció calladita.

El flaco estaba extremadamente cansado y yo no lo soltaba, ahí cayeron dos camionetas y unos 15 policías.

Me vine al edificio con un oficial a buscar mis documentos, yo le decía que lo único que quería era ver el celular, que si no tenía nada es más, hasta le pedía perdón, pero para que correr.
Terminamos hablando que su novia era vecina mía, hasta en Hong Kong a veces todo es chico.

Ya en el departamento de policía, una estación de primerísimo nivel, de lujo, con ascensor y extremadamente limpio cada centímetro de la misma, comenzamos las declaraciones (en las cuales si uno necesita un interprete, ellos facilitan interpretes hasta en 20 idiomas) hasta que vino un oficial.
Nos mostró el celular y dos videos que el flaco había hecho, y era eso, el flaco se agachaba detrás de las mujeres con pollera y las filmaba por unos 10 segundos.
Lo peor de todo que tiene 40 años el tipo este, si fuera un adolescente tampoco es aceptable, pero por lo menos uno trataría de justificarlo por problemas hormonales de la edad, pero 40 lucas y filmando mujeres en las escaleras cuando a tres cuadras de dónde esto pasó están todos los puteros de Hong Kong, que hasta legales son, no seas malo, andá, pagá y dale de comer a una familia valor.

El tipo quedó detenido entre 24 a 48 horas, tiene que pagar una fianza y dependiendo la gravedad, antecedentes, etc, puede ir pa'troden, acá no joden con la ley.


LOS MOTIVOS DE JUAN PATRICK

¿Porqué te fuiste a Hong Kong? me preguntaron muchos. Porqué consideré que era una opción ideal, en la teoría tenía muchísimas ventajas para nosotros, un país neutral en cuanto a igualdad de derechos por nacionalidad, una cultura distinta, opciones de negocio y otras tantas más. Vinimos tapando con un dedo la realidad durante dos meses, pero los dos meses siguientes fueron apabullantes, nos saturaron y definieron.

¿Porqué nos vamos de Hong Kong?, esta lista de sucesos de los últimos dos meses debe de dejarlo más que claro, aunque vivirlo, es incomparable.

-Promediamos 40 grados todos los días, de noche baja y tenemos cuando hace "frío" 32 grados. La semana pasada hubieron picos de 47 grados y aún no estamos en verano.

-La polución hace de la ciudad un caldo, muchísima gente moviéndose, energía que viene del carbón y tantos vehículos destrozan constantemente el aire urbano. Vivimos en nubes grises de contaminación, que ver el cielo se hace un deleite de algunas horas en contados días.

-¡Vi la luna!, un día y una sola vez en 4 meses, ni hablar de las estrellas, las cuales se ven con suerte cada 10 días y si contás 3 en el cielo, tenes que hacer una fiesta.

-La lluvia me da cierta nostalgia, hasta que salgo a la calle y todos los honkoneses de poco más de 1.60 salen con paraguas. Y si caminar entre multitudes es de valiente, caminar entre miles y cientos de miles de personas en espacios reducidos con cada uno de ellos un paraguas abierto que te da en el cuello, es heroico y suicida a la vez.

-La limpiadora del edificio nos afanó, el administrador me dijo que le preguntó y ella dijo que no había sido, no me pude resistir y le pregunté "¿vos conoces a alguien que te robe y que cuando le preguntes si fue te diga que si?". ¿Son tontos, se hacen o hacen fuerza para serlo?.

-Muchas veces cuesta saber que edad tienen, no solo por sus rasgos físicos que a uno le cuesta aún distinguir edades, sino que por su madurez.
Los estándares de madurez que nosotros tenemos asociados a las edades son muy distintos acá. Hablando con ellos uno puede ver cómo por ejemplo una muchacha de 27 años aparenta 14, que tengan celulares, plata y tomen de noche no les evita aparentar, en su mayoría, cierta inocencia e inmadurez en temas varios. No son todos, pero son muchos.

 -Que eructan en la calle no es un mito, es cierto. Y no eructan solo en la calle, te eructan al lado en el tren, en un restaurante, en el ascensor y cualquier lugar que les parezca.
No escupen tanto cómo los chinos y es más, se jactan de ser más educados que ellos. Se quejan abiertamente en diarios, noticias, etc por lo ordinarios que son los chinos que vienen a Hong Kong.

-Acá la timba se juega en la lavandería y yo perdí. Me cansé que me devolvieran la ropa desteñida y tamaño S, así que a lo tumbero en el monoambiente nuevo (porque el viejo tenía tanta humedad que los hongos me habían empezado a comer las cosas) de 9 mts/2, cuelgo todo y rezo que el aire acondicionado seque rápido y no se me arda la ropa, porque la única ventana que tengo no llega el sol de tan altos que son los edificios que hay en la vuelta.

-"Hola, ¿me das una recarga de 200?", pago con 500 y tenía 30 de comida, me devuelve 370. Despreocupado por los problemas matemáticos del chino del 7-eleven, arranco para la puerta y cuando miro la recarga.... 100 decía. 
Vuelvo y le digo "200 la recarga, me pusiste 100", sigue sin hablar y gesticula nomás el chino con corte honguito y bigote mexicano.
Saca otro ticket y me da los 100, engranado le digo "escuchame, yo te pedí 200, y me das dos de 100, si yo pongo 200 me dan 50 gratis y si pongo 100 me dan 10, osea 220 y no 250"
"no, no, 200, esta bien" y le contesto "no, no está bien", "tenés que ir a la compañía de teléfono", "pero cómo voy a ir a la compañía si te pedí a vos la recarga, me estás afanando porque no sabés que 200 no es 100" y me entra a hacer con la manito que estaba todo ok pero medio sobrador y cagado, yo que ya estaba caliente le dije un par de cositas más pero para el flaco fue lo mismo que la nada, son robots, no usan el cerebro.

-Salí a tomar aire una de las tantas tardes de trabajo en casa y caminando con el mate por un puente, me paró un chino y nos pusimos a hablar del mate, había estado en Brasil y quería conseguir yerba. Curiosamente pasó alguien y me dijo "un mate eh" y alegre me giré y le grité mientras el tipo seguía caminando "¿sos uruguayo o argentino", sin parar me dijo "uruguayo" y yo que tenía al chino ahí que no entendía nada, mientras se alejaba más y más le volví a preguntar "¿pero vivís acá o estás paseando?", "en la convención" me dijo, y se fue.
Encontrarte a 18.000 kms de Uruguay con otro uruguayo por casualidad y no parar ni dos minutos, para mi es de las peores cosas que me pueden pasar. Esas cosas que dan bronca, que uno debe entender que no todos somos iguales, pero que igualmente, nos llevan a ser quienes no somos, a terminar evadiéndonos para no calentarnos, porque bien dijera un amigo "uruguayos culorrotos hay muchos.... y ellos también viajan".

-La frutilla de la torta nos pasó el día que quisimos visitar China.
Nos subimos al barco que nos cruzaría a Kowloon, dónde luego tomaríamos el metro. Fue raro ese día, empezamos con unos guitarristas, a lo 126 Aduana, tocando arriba del barco entre el bamboleo de las olas. Cómo siempre, todos sacando fotos ¿a qué? vaya uno a saber. Un grupo que estaba atrás nuestro de hombres y mujeres de unos 30 años no pararon con las fotos en los 10 minutos de travesía, dos de ellos se nos acercaron y sonriendo con esa cara tan golpeable me preguntaron, apuntándonos con el masivo Samsung Galaxy que acá es furor, "¿les podemos sacar una foto?", ya ahí sonó raro cuando me pidió para sacarnos una foto y no para sacarse una foto con nosotros, que en definitiva iba a ser lo mismo, así que le pregunté no muy amistosamente "¿porqué?" y ahí la cagó el gil con la respuesta "para sacar una foto", "No" y lo quedé mirando de pesado mientras se fue a sentar todavía con esa sonrisa en su cara que llama al golpe.
Pero que soy un elefante o una estatua que vas le sacas una foto y la guardas en una carpeta en tu computadora. Tienen una adicción y un problema serio con las fotos, y yo no pienso ser su mascota.

Bueno la cosa es que fuimos hasta la frontera en Lok Ma Chau, Claire pasó impecable y a mi me rebotaron porque no era frontera turística. Mientras que ella tramitaba la cancelación de su ingreso a China yo me quedé mirando las figuritas y el álbum del mundial.
Cómo teníamos que volver nos mandaron de vuelta al tren por un lugar que decía claramente "Prohibido el ingreso", no sabemos si estuvimos en China o era todavía Hong Kong, pero nos sentimos ilegales por un momento y entre ascensores, entradas y salidas, terminamos volviendo al metro pasando por una entrada que estaba detrás de otro escritorio de migraciones, así que no sabemos que pasó realmente.

Nos fuimos a Lo Ku, la frontera dónde supuestamente yo podía pasar.
Luego de pasar migraciones de Hong Kong, caminamos por ese largo puente con free shops que es una especie de limbo entre Hong Kong y China. Siempre entre medio de cientos de personas.
Hicimos la fila, yo fui primero esta vez para rebotar más rápido y no clavarla a ella, y tal cuál, precisaba ir a otra oficina a solicitar la visa. Fuimos y teníamos que pagar en Yuanes, no habíamos cambiado antes pensando cambiar mismo en China, pero vista la necesidad fuimos al cambio ya siendo 15:30 y dando vueltas, tratando de entrar a China, desde las 11:30.
El cambio tenía que ser 1 HKD - 1.28 Yuan, pero ahí en el único cambio del limbo estaba a 1 HKD - 0.78 Yuan.
Hay veces que hay que darse cuenta de las señales cómo dice mi madre, y después de toda esta sumatoria de cosas le puse un punto final a la situación, y esto empezaba significar mucho más que no solo ingresar a China.

Para volver sin ingresar necesitamos 40 minutos con los pasaportes en China, lo lindo de la espera fue sacarme una duda existencial ¿cómo controlan en migraciones a las mujeres que están totalmente tapadas y solamente se le ven los ojos?, juro que no quería que me dieran el pasaporte hasta que la mujer pasara.
Me saqué la duda, se pegan al vidrio del oficial que la atienda (nosé si fueron por casualidad a esa fila o intencionalmente, pero era una mujer la oficial de migraciones) y levantan el velo tapándose con los brazos para que solamente ella la vea, esto bajo el atento control de su esposo que no le saca los ojos de encima. Fue una situación muy curiosa y culturalmente trascendente para mi. Fue mucho mejor que entrar a China a ver comida y ropa barata.

Nos devolvieron los pasaportes luego de insistir varias veces y volvimos, no pudimos evitar ser consultados por el motivo del no ingreso a China, pero lo más importante sería que la frontera en Lo Ku sería nuestro limite de tolerancia, el tope para avanzar y nuestro punto para comenzar el viaje de regreso.

Entonces en definitiva, ¿porqué me voy de Hong Kong era la pregunta?, porque me tiene ¡LOS HUEVOS POR EL PISO!.


LOS PASEOS DE JUAN PATRICK






Esto pienso cada vez que me estreso por la falta de entretenimiento en Hong Kong.
Hemos paseado, visitado algunos lugares en los últimos dos meses y expandido nuestro conocimiento cultural más allá de todo.

En la isla de Lantau está el Buda gigante, el cuál se construyó hace tan sólo 20 años pero hoy por hoy, es una de las mayores atracciones turísticas de Hong Kong, junto a Disneyworld y Victoria Peak.

No íbamos a ir pero al final cambiamos de parecer, sino que más íbamos a hacer.
El viaje en bus desde la estación de tren hasta el Buda lleva unos 45 minutos, va todo por entre las montañas, muchos ciclistas lo toman cómo desafío físico por los duros repechos, por lo que es una ruta copada por ciclistas y es hasta un tanto peligrosa para ellos.
No sólo por estar la carretera en los precipicios (muy protegidos no cómo los de Bolivia) de las montañas con curvas cerradas, sino porque hay vacas libres en las calles, cosa que convierte el viaje en un juego de pc de manejo, pero en vivo y en directo.

En el viaje, con vistas maravillosas, atravesamos un puente que funciona cómo represa o muro de contención tamaño represa, el cual de un lado tiene un lago artificial gigante y en el otro, sobre la costa y en un valle, la cárcel. La cual está tan abajo, que se puede contemplar en su totalidad, llevándome a imaginar, cómo debe de ser estar del otro lado, y tener cómo único contacto con el exterior un puente, dónde el cambio de tecnología de los vehículos es la única expresión del paso del tiempo para los reclusos.

Llegamos al Buda y mmmm que deleite olfativo..... ¡mierda de vaca!.
No es joda, juró que le pegué unas inhaladas majestuosa, es que por un momento no sentir el olor a polución y sentir olor a algo, aunque sea olor a mierda de vaca, me hizo viajar en imágenes mentales.

Caminamos y paramos para comer unas galletitas en las sillas de un kiosco. No pudimos evitar contemplar algo tan curioso cómo triste para este occidental que les narra, las vacas andan sueltas pero los gatos están en jaulas, será esto porque se los van a ..... mejor no imaginarse.

Nos metimos por unos senderos, por dónde estaba el único parador, el cuál es lo más parecido a un bar de una película de terror, en el medio del bosque y con raíces de arboles que crecen sobre las paredes e ingresan por entre las ventanas. 
Fuimos y vinimos, disfrutamos de estar solos hasta que apareció una loca, loca de verdad, que se nos vino encima en el medio de la nada, y hablando en chino todavía. Ya cuando la tenía medida para encajarle el churrascaso de la siesta con mano cerrada, se fue, esa mina si que estaba loca y nos preocupó porque estábamos solos en el medio de la nada, así que haciendo el avioncito volvimos corriendo por los senderos hasta dónde viéramos gente.

Subimos al Buda gigante, nos peleamos con unas gitanas que se metieron de vivas por la salida y yo me las llevé puestas porque no había espacio (si dice NO SUBIR POR AQUÍ, no se supone que deba moverme para dejarte subir ¿no?), aparte subieron prepotentes, lleve.

Cómo es un monasterio ese lugar, andan los monjes en la vuelta, incluso por más meditación y tanta mística que le quieran adjudicar, es más el marketing que otra cosa, porque ellos también usan Samsung Galaxy.




Otro día, visitamos el Templo Nan Lian Garden, el cual es estéticamente impecable cómo parque, por eso mismo no nos gustó, ya que no hay ni una hoja en el camino y no hay dónde sentarse. Es pase, miré, fotografié y váyase.
Tienen una exhibición de miniaturas en escala de distintos palacios reales chinos y castillos chinos en madera, están espectaculares. Eso y la cantidad de bonsáis gigantes, hacen que valga la pena ir y visitar el lugar, por una vez y unas pocas horas.

Cruzando la calle se encuentra el Chi Lin Nunnery, era un monasterio y ahora está abierto al público, cuando lo visitamos tenía una exhibición de rocas gigantes de color con proverbios, también está lindo para ver por un rato.

Un domingo, pensando que hacer arrancamos a una estación de metro dónde supuestamente alquilaban bicicletas. Las alquilaban, pero si sos occidental o no te la alquilan o te cobran el triple. Ya no es la primera vez que nos sentimos excluidos de cosas en Hong Kong por ser occidentales, abría que sumarlo a los motivos de porqué nos vamos también.

Cómo no pudimos conseguir bicicletas, más allá de que habían centenares disponibles para alquilar, entramos a caminar y una pareja de honkoneses de la zona que hablaban inglés nos guiaron y sugirieron ir a un parque nacional.

Fuimos y nos metimos a uno de los senderos, totalmente urbanizado, que entre que es calle y sirve cómo camino para llegar a una represa y que uno de los bordes es un canal de contención de aguas de la montaña, era lo menos naturalista que podíamos esperar. Pero al menos habían muchísimos monos, así que lo caminamos.

Caminamos mucho y no terminaba más el sendero, así que decidimos bajar por entre las casas de la gente que vive allí después de dos horas en la vuelta.
No daba la impresión de una zona muy buena para andar pero eran las 4 de la tarde y calladitos y rapidito bajamos lo más rápido que pudimos terminando en el Yuen Yuen Institue.

Por curiosidad nos metimos y vimos una procesión de personas todas vestidas en negro, haciendo sonar instrumentos de metal mientras acompañaban a una familia, la cual se aproximo a un enorme crematorio.
Los músicos dejaron de sonar sus sencillos instrumentos y se dispersaron cómo quién termina una función, la familia empezó a sacar de una carro muchísimas maquetas gigantes, de casas, y cosas, y uno a uno, algunos integrantes de la familia las fueron tirando y se fueron quemando.
Aparentemente por lo poco que supimos, podría haber sido el ritual de despedida de un familiar que falleció, no estoy seguro si quemaron las cosas para que esa persona las tenga luego en la próxima vida o por lo que tuvo en esta vida.

Recorrimos el instituto por dentro, vimos muchas personas haciendo festines, ejemplares de autos clásicos muy caros de los 50's y 60's, el calendario chino y los dioses guerreros a quiénes les ponen naranjas cómo ofrenda y les prenden inciensos gigantes.

En todos estos lugares que visitamos, hubo una cosa en común que no paró de llamarme la atención, un símbolo igual a la esvástica, que tanto nos aterra y aún afecta, a la mayoría de los occidentales. Los suecos tuvieron que sacar de las runas símbolos que hoy en día se asocian al odio luego de la segunda guerra mundial, ese símbolo que también había sido usado por vikingos, hindúes, etc, para nosotros es una marca de odio, que está totalmente prohibida y hasta llega a ser tabú el simple hecho de nombrarla, escribirla o dibujarla.

En el pecho de los budas se puede ver el símbolo, que significa en la cultura budista "el todo", es un símbolo muy auspicioso y que ha sido utilizado en catedrales, en el budismo, hinduismo, janismo, en la época romana, por empresas, etc.
Para mi de todos modos, aunque quiero abrir mi mente y evitar saltar de mi asiento ante la presencia de este símbolo de manera paranoica, no puedo evitarlo cuando veo personas en la calle o en el metro con ese símbolo tatuado en su mano por ejemplo.



LAS CURIOSIDADES DE JUAN PATRICK

No miraba la tele desde que me fui de Uruguay y un día más de aburrimiento decidí jugármela y ver algún programa inentendible de cocina, ¡para qué!, prendí la tele y habían dos chinos en el estadio centenario.
Lagrimeé con este regalo divino, un programa especial de 20 minutos en cantones de Uruguay, visitando la fortaleza del cerro, el parque central, el estadio centenario, una nota con Ghiggia que los miraba y estoy seguro que se preguntaba a si mismo "¿que es esto?", y hasta un Scotti doblado al cantones.
Nunca más prendo la tele, esta suerte no se tiene dos veces.

Otra vez en la escalera mecánica más larga del mundo, volvíamos de comer comida marroquí y en eso veo a un flaco vestido muy a lo paisano en un cartel, me acerco y leo "Vinos Uruguayos", sigo analizando la foto y veo una Pilsen, el cantinero con un delantal Dunbar y un pizarrón Manolo. ¡Uruguay nomá!



Fuimos a pasear por un parque y mientras caminábamos por el, escuché a lo lejos unos boleros, los cuales los tengo bien identificados porque mi abuela cada vez que la veo me los canta. Nos acercamos y eran unos jubilados haciendo un popurrí de boleros en chino con algunas palabras en español, sublime.

Fue pascuas, que para nosotros es algo muy alejado de lo religioso, sino que es algo más bien familiar y esta vez fuimos dos. Acá ni siquiera es eso, hablando en la calle nos decían, que creían que era feriado o algo así porque "ustedes festejan algo, ¿no?", pero ni idea para ellos que pasaba.
Fue un día más para la mayoría de los locales y el único huevo de pascuas que vendían, no era muy barato, era ese o ese y si cambiabas de supermercado buscando opciones con suerte conseguías huevos de gallina. 

Me llamaron para hacer una grabación de voz y tuve que interpretar el papel de PAU-PAU el elefante. Entre mate y mate en el estudio, me censuraron palabras cómo pollo o gallina y violando lo más uruguayo de mi, me prostituí y dejé que salieran de mi boca palabras cómo "poiiiiiiio" y "gaiiiiiiina". Me sentí usado, sucio. Pero me cagué de la risa sólo con mi acento caribe-madrileño mezclado con un estilo audio guía básica de instalación en español.

Y bueno, para rematar un día me levanto con unas fotos de mi novia con unos muñecos gigantes de futbolistas, así que en la tarde nos fuimos juntos y ahí, termo y mate, la puma de Uruguay y algo de cielo celeste, me paré al lado de los grandes de este mundial que comienza en menos de diez días.



EL REMATE DE JUAN PATRICK

Al sacar los pasajes para volver a Irlanda, la empresa AirFastTickets nos canceló el vuelo y no nos devolvió el dinero por 72 horas. Llamamos a EE.UU., Grecia, Inglaterra y mandamos mails a cientos de lugares. Muchos consumidores que tuvieron los mismos problemas dicen que son estafadores, nosotros sangramos pero conseguimos la plata de vuelta y sacamos los vuelos por otro lado. Es increíble que se ha hecho hasta esto difícil para dejar este país.

He estado trabajando con algunas empresas con el soporte comercial en el exterior y es un trabajo que me encanta. De momento no me ha dado el resultado económico que espero y ya que, para ambos, la salud está primero, por todo lo que he mencionado nos volvemos en un principio a Irlanda, para ver que es lo que el destino tiene preparado para nosotros.

Por este medio le agradezco a todo aquel que me ha aguantado la cabeza en estos cuatro meses tan lejos de todo y todos, porque pucha que ahora si se siente la distancia y la soledad.
Perdón por atomizar y gracias por estar, ahora a sonreír más y trabajar duro para disfrutar de todo lo que valoro y quiero de mi vida. Que estando acá, lo he descubierto sin ninguna duda.


Vamo arriba Uruguay en este mundial y que las elecciones que se celebran este año sean elecciones dónde predomine la razón, las propuestas, lo que se ha hecho y lo que no, lo que hay y lo que falta, y no tanto la camiseta, que para eso tenemos el mundial.



Juan Patrick
"Una persona debe ser ella misma, debe tener el valor de decir: "soy yo, eso es lo que soy". No es fácil. A todos nosotros nos encanta gustar."
Andrei Tarkovski (1932 1986) director de cine ruso

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