domingo, 2 de marzo de 2014

Juan Patrick LEE en HONG KONG




Aquél botija que andaba pidiendo monedas pa'l juda por el Pueblo Victoria, que todavía estoy por saber si es un barrio propiamente declarado cómo barrio o un sub-barrio o dependencia de La Teja, ese mismísimo gurí que iba a la panadería y pedía dos pesos de ojitos, hoy en día es un nuevo habitante del superpoblado Hong Kong.

Luego de 2 meses en Uruguay, otra vez desprenderse de los de uno es bravísimo, dolió cómo la primera vez o peor, pero la compañía esta vez me ayudó muchísimo, saber que uno tiene que procurar su propio futuro y las sonrisas entre mezcladas con lágrimas de mis viejos y mi hermano siempre dan fuerza, porque siempre hay que hacer valer la pena a pleno esa nostalgia que deja un nuevo "hasta pronto".

En Irlanda pasamos una semana fría pero muy agradable, me sorprendí muchísimo de haber vuelto con un mejor inglés, será que me refresqué los sesos, que comí suficientes asados y milangas o vaya a saber uno que pasó, pero encaré más y sacando que se veía poco el cielo y el frío te daba cómo en bolsa con esos 2 grados de sensación térmica, pasamos bien y me sentí muy agasajado en casa de los O'Brien.

A la semana estábamos prontos para partir, la despedida era ahora para ella y su familia, fue muy sentida también y eso me emocionó mucho a mi, porque no importa el idioma o la cultura, familia es familia.

En el aeropuerto ya arrancamos mal con las valijas pesando 24 kilos y algunos gramos, es que la yerba pasaba o pasaba, ¿de dónde voy a sacar yerba pa'l mate en Hong Kong sino?.

Para variar, tenía que tener inconvenientes, cómo a la llegada que me trancaron en migraciones más de 15 minutos ahora me complicaban porque tenía sólo pasaje de ida y me solicitaban propósito de viaje. Ahí entre simpatía, calambre de tímpano y algún papelito no muy justificante pero suficiente le safamos al trancazo y poniendo carita de tristes agradecimos la notificación de que nos pasábamos de peso pero que no se volvería a repetir, es que somos novatos en esto de los viajes. ¡Yerba valor yerba!.

Sobre la noche, el 24 de febrero llegamos al gigante aeropuerto de Heathrow, no le quiero pifiar pero creo que es el que tiene más tráfico en el mundo, no el más grande pero si el que mueve más gente y tráfico aéreo en promedio al año.

La cosa es que es inmenso, por primera vez vi algo parecido a CSI, estaba tremendo, a Claire le pasaron en la valija un bien dicho "coso" que tenía en la punta cómo un pañuelo, el cuál absorbía cualquier tipo de elemento liquido o polvo, luego de hacerlo lo retiraban y lo analizaban en el momento en una maquina, tal cuál CSI, que en cuestión de segundos te decía si era reactivo, mitológico o sólo mugre. Tremendo, grande Reina Elizabeth, vos si que estás despegada.

Hablando de despegar, después de algunos problemitas para pagar en las cajas automáticas del supermercado dentro de la zona de espera, en el cuál nos vimos acreedores a un descuento involuntario, debido a que se trancó la maquina y no sabían si habíamos pagado o no y ante la duda marcharon por lentos, abordamos el gigante mostro de la empresa Virgin Atlantic.

Muy salado ese avión, justo al lado mío tenían la puerta que conducía a las azafatas/tos hacia su mini hostel debajo de la planta dónde los pasajeros de a pie cómo uno se tenían que agarrar a las trompadas con los controles remotos, los cuales no andaban lo suficientemente bien y me hacían perder importantísimas batallas navales, electrónicas y en el cielo. Batalla naval a 10.000 metros del suelo, que irónico ¿no?.

Llegamos a Hong Kong luego de 12 horas de vuelo, las primeras vistas en el descenso eran únicas, mi espíritu revivía, empezaban a resurgir sentimientos de descubrimiento que hacía tiempo no sentía, cómo explicarlo, sentir nuevamente que hay mucho por descubrir, para ver, probar y conocer, sentir querer moverse y mirar, experimentar, descubrir, interiorizar, viajar es descubrir y mucho más.

Al pasar por migraciones teníamos todo pronto, speech, papeles y pasaportes, si entrábamos ya estábamos, mi pasaporte lógicamente fue nuevamente la cuestión del momento ya que la señorita agente que no puede sonreír, porque son migraciones y tienen que estar serios si no no funca, no sabía que era mi país, ahí luego de debatirlo con el otro muchacho de al lado que tampoco sonreía por las dudas, nos dieron el ticket de la visa y corrimos para adentro.
Ya sucuchados en una esquinita, vimos que sin ningún tipo de problemas nos visaron por       3 meses ¡espectacular!.

Mi valija llegó con algunos agujeros que otros, más guasca imposible pobre valija, y la de ella cero km.

Salimos del aeropuerto, yo saltando en mi pie derecho hacia la calle, ya que esta vez nos va a ir bien acá, y hay que empezar pisando fuerte y con el pie derecho dicen.

Nos subimos al taxi y acá empezó lo jugoso.

Maravillados con las vistas empezamos a transitar los 40 minutos de viaje hacia Causeway Bay, dónde está nuestro hostel.

Entre montañas muy empinadas, edificios gigantes cuál panales de abejas, alegría reinante en el asiento trasero del taxi, un olor se hizo intenso de golpe a los 10 minutos.

Juan - Se cagó el taxista.
Claire - No Juan, debe ser de afuera.
Juan - No esto huele a pedo chino.
Claire - No Juan, tranquilo.
Juan - Bueno ta, capáz que es por dónde se va la mierda de la ciudad.

5 minutos después.

Tachero - Treinta, treinta, plata, treinta.
Juan - ¿Qué? ¿precisás plata para el peaje?
Tachero - Estirando el brazo y poniéndome la mano, moviendo los dedidos, casi en la cara estando yo en el asiento de atrás reitera - Treinta, treinta.

Ahí ya entré a putear en voz baja, a lo que Claire me dice - Tranquilo, ¡estamos en Hong Kong!, disfrutá.
Juan - Si hijo de puta, está de vivo este tachero.
Claire - Juan tranquilo.
Juan - Mirando por la ventana las montañas y la hermosa vista, algo difusa por la neblina, le contesté - Se.

10 minutos después.

Juan - ¡Que'ijo de puta!, te dije que era el chino este el que se estaba cagando.
Claire - Con cara de repugnancia - Mmm que olor, si era el.
Juan - Más puteadas.

2 minutos después.


Tachero - Cincuenta, cincuenta.
Juan - ¿¡Otra vez!?, ¿que, tengo que pagar yo?, ¿cuantas veces más me vas a pedir plata?
Tachero - Siguió moviendo los deditos pidiendome la guita.

Volando de calentura ya, me puse a leer el folleto del aeropuerto en busca de algo que dijera que yo no pagaba el  peaje sino que el y ahí decía literalmente "Las tarifas no incluyes gastos adicionales (equipaje por ejemplo) pero si incluyen los gastos por peajes".
Ahí me quemé más, le comenté a ella y me preguntó si iba a hacer algo, "más bien" le dije, y mientras el taxista me tiró un chiste nomás queriéndome mostrar algo de la ciudad, yo ni pelota le daba porque ya me hervía la cabeza.

Cuando llegamos, el tachero para el contador, me muestra que decía HK$ 241 y me indica que tenía HK$ 40 más extra por equipaje.

Juan - Pero es HK$ 5 cada una, acá dice. - Señalandole el folleto.
Tachero - Pero estas son más grandes.
Juan - Voz interna. - Si más grande.... esta es más grande hijoeputa.

Me bajo, aguantándome la calentura lo aguanté a que me bajara todas las valijas, no fuera cosa que me retuviera las valijas y ahí lo tenía que pelear no me quedaba otra, y cuando terminó de bajarlas le digo.

Juan - 281, menos 80 del peaje que yo pagué, son 201, tomá. - Y le di 210.
Tachero - No, vos pagas el peaje.
Juan - No, cómo voy a pagar yo el peaje, vos lo pagás, además acá dice. - Y le mostré la traducción correspondiente en cantonés o mandarín que se yo, por ahora es lo mismo para mi, que decía que el tenía que pagarlo.
Tachero - No, vos pagas el peaje. Llamo a la policía.
Juan - Dale bárbaro, llama a la policía así solucionamos esto, no tengo apuro.

Ahí el taxista ya nervioso se puso a llamar a la policía, yo cruzadito de brazos con mi campera de Uruguay esperaba en medio de una zona extremadamente cara de la isla, o de muy buen nivel económico aparente, ante la atenta mirada de cuanto transeúnte se cruzaba con esta situación.

Al pasar un rato y aparente no respuesta de la policía, el taxista me indica un papel en taxi y lo leo.

"Los peajes serán abonados por el conductor"

Juan - Claro, no ves, incluso ahí dice que los tenés que pagar vos.
Tachero - No, ponete en mi lugar, vos me das la plata y yo pago.
Juan - ¿¡Que!? y eso donde se vio, para eso es que vos tenés una tarifa más alta, porque ya los incluís en el costo total, pero los peajes los pagás vos, lo dice acá en este papel, ahí en la puerta y no tiene sentido.
Tachero - Temblaba ya el hongkones. - Imagináte que vos manejas, ¿que hacés?.
Juan - Y, como dice acá, los pago yo que voy a hacer.
Tachero - No, no, no, no.

Ahí viene un flaco que andaba caminando por ahí muy bien vestido y pregunta si había algún problema, le explico, me dice que yo tenía que pagar, yo lo miré con cara de "y si, que me vas a decir valor, si vos sos de acá también", ahí le muestro el folleto del aeropuerto y el papel de la puerta del taxi, y viendo que yo no aflojaba ni un poco se lavó las manos y huyó el canalla.

Ahí el tachero llamó al aeropuerto y me pasó a la mina del centro de atención.

Empezamos a hablar y la mina no me entendía nada, decía que ella no tenía el papel en la cara pero que yo tenía que pagar, visto y considerando que no le daba el marote, le dije "ta, gracias, no sabés nada de lo que hablas y no podés hacer nada, no te preocupés (tono claramente irónico), gracias" y le corté.

Lo agarré al tachero y terminamos así el tema.

Juan - Escuchame, no es así, acá dice una cosa y vos me decís otra, pero sabés que, toy cansado y me quiero ir al hostel (tirandole una guiñada sobradora), tomá, cobrate ahí todo (y le di 300 dolares de Hong Kong, un equivalente a 30 euros o unos 900 pesos).
Tachero - Yo te voy a cobrar menos, porque sos un visitante de la ciudad (y me dio 40 de vuelto cómo queriéndome hacer un favor).
Juan - No, no, tomá (le devolví 20), justo es justo, eran 280 así que así está bien (no lo iba a dejar irse pensando que además de todo me había hecho un favor el vejiga este).

Así fue que llegamos a la puerta del hostel, BIENVENIDOS A HONG KONG.

Llegamos al hostel, los espacios son mínimos. Nos vinieron a buscar y cambiamos de edifico.
En una mezlca de amabilidad y ordinariez, empezamos a conocer a los hongkoneses, quienes son unos fantásticos casos de bipolaridad, son una timba, o te tratan bien o te tratan pa'l orto mal.

Entrando al segundo edificio, que está cruzando la calle del otro, con las valijas grandes y los espacios muy reducidos, me di de bomba con la puerta, el ascensor y nosé cuantas cosas más, la mina no paraba de decirme "cuidado, cuidado", yo me la quería comer crudo.

Nos muestran el cuarto en el piso 10 del panal de abejas que nos alberga y luego de dejar las cosas, fuimos al tercer piso a pagar.

Cuando le estamos pagando nos dice la recepcionista que no podía aceptar algunos de los billetes de HK$ 1000 porque eran del 2003 y hubieron casos de falsificación, nosotros no teníamos la más puta idea de esto, el tema es que no llegábamos a la guita, ahí rascando pagamos y nos quedamos con dos billetes aparentemente truchos y HK$ 160, que son unos 16 euros/500 pesos. BIENVENIDOS A HONG KONG nuevamente.

Luego de muchas horas nos volvimos a bañar, en el mini baño del cuarto, bálsamo corporal.

Cansados, sacudidos por el shock cultural y los problemas que no nos dieron ni 5 minutos de respiro, nos largamos a la calle. Y esto nos recibió.






¡Tatito!, ta lleno de gente, ¡ta lleno de chinos!... bueno, honkoneses.

Es imposible de caminar, lo peor que eran las 22:30 y seguían entrando y saliendo de comercios, comprando y todo funcionando cómo si fuese un día normal en plena euforia comercial, una demencia.

Los honkoneses no son muy altos, los hombres en particular no son altos pero tampoco muy bajos aunque las mujeres si tienden a serlo, esto me hizo acordar mucho a mi amiga peruana a quién conocí en Cuzco, ya que las mujeres son de la misma estatura que ella en general.



De las primeras impresiones que nos llevamos, es que no caminan muy rápido, aunque en los metros corren prácticamente, están muy a la moda y son extremadamente consumistas, y esto no es un tema menor ya que las cosas son más caras que en Europa, ropa, comida, alojamiento, lo único que safa es el transporte. Son mucho más consumistas que los europeos y más adictos al celular que los uruguayos, miran para abajo nomás y casi no los ves hablando, ves mucha gente moviéndose pero todos enchufadísimos o gastando.

Comer se nos hizo difícil el primer día y luego de cinco días nos lo sigue siendo, tengo temor de comerme algún gatejo o doggy, mucho peor si me mechan un Micky Mouse. Al que quiera celeste que le cueste.

Otra cosa impresionante son las luces, te encandilan en cierto momento de tantas y tan fuertes que son, pero dicen que esta es la manera que tiene Hong Kong de demostrar su poderío económico.




Mi gran logro del día fue, conseguir un mini tenedor en un 24 horas, estuve cerca del quiebre emocional pero me aguanté, dijera Tusam "tduro, tduro".

El miércoles 26 lo arrancamos antes del mediodía, que era la madrugada nuestra, ya que con Irlanda hay 8 horas de diferencia y con Uruguay 10, aunque en unos días se cambia la hora y nosé que va a pasar, sólo se que vivo en el futuro dijera mi amigo Pilar.

Había que proveer el alimento para el desayuno y ahí marchamos al super con Claire, sólo cruzando la calle tenemos uno de los supermercados de cadena que será quién nos abastecerá forever and ever, gracias amiguitos de Wellcome.

Estuvo bravo para decidir que comer, no entendíamos nada, no sabíamos nada, calcular ahora se hace más bravo porque HK$ 37 tengo que pasarlos a euros, que son 3.7 y luego a pesos que son alrededor de 110. De costumbre pero ahora con más conversiones.

De las cosas que más nos llamó la atención fue la fruta dragón, la cuál pasé a apodar la fruta Pokemon, es cómo un Kinder Sorpresa pero sin chocolate, y que para mi adentro siempre te toca un Pikachu o algo de eso. Sigo sin animarme a probarla, parece de dibujitos.



Además hay frutos secos, o cosas para hacerte una picada, cómo maníes, castañas de cajú, caballitos de mar y estrellas de mar, etc. ¡Que picadún!.

Adentro del mismo super tenés peceras, así que vas y le decís a la amiga pescadera "Cómo anda vecina, no me da un Nemo por favor", ahí te lo saca con el calderín, le pega un hachazo en la saviola y te lo llevas prontito y dijera Don Francisco "nuevito y de re chupete".

Al mediodía salimos hasta una universidad, dónde sabía habrían ecuatorianos, y siempre contactarse con alguien de Sudamérica viene bien para saber dónde uno está parado y si pinta, hacer nuevas amistades porqué no.

Así que ahí arrancó nuestra experiencia en los metros de HK.

Justo sacando los tickets escuché al lado un acento muy similar al mío y les hablé, era una familia argentina que andaban paseando. Nos fuimos juntos a la misma estación charlando, tranqui.

Luego de mapas y nombres con símbolos que ni idea que son, etc, encontramos la feria internacional, vimos a los ecuatorianos, comimos un poco de ceviche de regalo y supimos algo más de casas para alquilar y cosas en general de HK.

Al terminar ahí, fuimos a ver la primera casa para alquilar, ya habíamos estipulado nombres para los primeros conocidos para recordar quienes eran, sino difícil para mi, por lo que algunos de nuestros contactos locales recientes y frecuentes han sido, CHIN CHU LIN, CHAM PU y KING KONG. Ya aprenderemos los nombres correctos pero es la única manera de asociar e identificar de quién estamos hablando por ahora, y de paso cañazo nos divertimos.

Urgentemente y considerando que no podíamos arreglar el celular de Claire, y el mío seguía bloqueado, compramos uno, sino se nos hacía difícil conseguir casas y para mi, conseguir y aplicar para laburos. Así que ahí marchó un buen toco de guita en celular de una.

Volvimos al hostel y en la mañana me había contactado con un grupo de argentinos, una muchacha me dijo que mataba por unos mates así que combinamos y nos vimos 19:30 en la salida del metro de Admiralty.

Muy buena onda ella, se tomó unos mates uruguayos después de 13 meses, charlamos de todo un poco y a las 20 horas, yo sin saber de esto, vimos los juegos diarios de luces de la ciudad, no desde la mejor ubicación cómo en la foto siguiente, pero para mi, muy buenos de cualquier manera.




El jueves, fuimos a ver otra casa, pero seguíamos poco convencidos de que alquilar ya que son caras y poco prácticas, sabemos que hay que bajar pretensiones y adaptarse, pero hay cosas cómo tener baños sin paredes, solamente con vidrios que por ahora, no son aceptables para nosotros.

En la tarde salió lavandería, era un perro la mina, te tiraba las cosas, ladraba más de lo que hablaba y a perro, perro y medio.

En la noche una sorpresa, ¡me ofrecen un laburo!, lo negativo que era en Filipinas y nadie se va a ir ahora a Filipinas, pero animicamente suma, y que me hayan dicho que estaba sobre calificado fue raro, nunca me había pasado pero lo tomo bien, con confianza para seguir metiendo y metiendo.

Como no podía ser de otra manera fui con mi novia a disfrutar del juego de luces sabiendo que existía esto, así que armamos el mate y a las 20 horas ya estábamos charlando y mateando esperando las luces con Claire.

El viernes 28, Claire tuvo la entrevista con su jefe, la iban a conocer y tenía que arreglar tema visa, etc.

Yo la acompañé y salí a trillar mientras hacía tiempo hasta que ella terminara, conseguí unos números más de inmobiliarias, fui a ver unos peces carpa originales en un parque que encontré en la vuelta e intenté seguir aprendiendo, lo más rápido posible, cómo ubicarme en esta isla que no es muy grande pero está llena de cosas, locales y gente. Voy bastante bien por suerte.

Tuvimos 3 visitas para alquilar, nada que nos sirviera, levantamos la ropa de la lavandería "El dog, lavados y ladridos ejecutivos" y contacté a la gente de Mensa Hong Kong, al final no nos pudimos ver pero quizás en una próxima instancia sea viable.

De noche, siendo viernes, no nos podíamos quedar en el hostel por lo que decidimos ir al pub irlandés Delaney's en Wan Chai, zona que está llena de occidentales y muchos locales con chicas que hacen bailes candentes en el caño.

El día de ayer, sábado, vimos otras dos casas, entre medio, nos seguimos cruzando con los miles de Porsche que circulan por la ciudad, un par de Lamborghini y un Ferrari, lo curioso es saber que hacen con esos exuberantes autos en el medio de una ciudad que no permite un tráfico fluido, pero bue, la cagan la guita, mientras tanto nosotros comemos noodles y arroz.

Segundo mate caminando por la ciudad y alguno que otro lo mira, pero no mucha bola, nadie mira a nadie, cada uno su mundo y como mucho, a la hora de socializar, mirán sus gigantes Samsungs.

Cansados de la semana, encontramos un parque con una cancha enorme de fútbol y aparentes seres humanos pegándole a la pelota, no era fútbol eso, y cuatro canchas de básquetbol. Cancha uno dividida por los placeros rústicos de siempre y los botijas "estoy lleno de muñequeras, vinchas y me fisuro con NBA" que seguro son formativas de algún cuadro y jugaban mixtos, segunda cancha occidentales vs. occidentales, y las otras dos canchas no las pude ver porque hasta en las gradas había gente, levantás un papel del piso y te salen 348 hongkoneses.

Ahí viendo cómo los muñecos de Mario le pegaban a la pelota, sentados en la grada de fútbol confirmamos un apartamento en Wan Chai, ¡al fin!.

Para celebrar, nos fuimos de copas a tres cuadras del apartamento, al boliche mexicano Coyote, nos pusimos los gorros mexicanos y nos clavamos dos caipirinhas en el happy hour con algunos nachos. ¡ENJOY COMPADRE!.



De ahí nos fuimos a reclamar el arreglo de mi celular a Sony medio mamados, el flaco hablaba masomenos en inglés y no le entendía nada, nosé si era su acento o que yo estaba entonado. 

En la noche, hartos de los fideos y arroz salimos a cenar. Fue lo peor que pudimos haber hecho.

Todo lleno de gente, subimos al piso 13 de un centro comercial, uno de los tantos que hay y salía un egg y diome todo, bajamos los 13 pisos y fuimos a otro, otros 10 pisos, todo chino o japones, fuimos a comer pizza a otro lado, todo esto esquivando a los 7 millones 200 mil honkoneses que se ve están todos juntos ahí y caminando lento. Pizza Hut tenía cola, gente esperando para comer así que desistimos y fuimos por unos sandwiches.

Es como vivir todos los días en la salida del estadio después de un clásico, te asfixia mal. Lo único raro o curioso que hemos visto es que, obvio en Uruguay pasa, en Irlanda también, pero acá aún no hemos visto, son personas viviendo en la calle, ni uno y nos hemos movido bastante.

Cuando llegamos a los sandwiches de Oliver, Claire pide fideos a la boloñesa y un té, que venía incluido en el menú y yo, costillas de cerdo con papas fritas y un café Illy, que con lo que me gusta ese café y estando incluido era buenísimo.

Esperamos, al rato llega.... ¿el té y el café?, ¿pero tienen problemas estos botijas?, ta bien que uno tenga que acostumbrarse a las nuevas costumbres pero ¿como me voy a tomar un café con leche antes de la sopa y unas costillas de cerdo?, no nos dieron ni un minuto que nos samparon las sopas, ahí quedó mi café enfriándose a un costado.
A ella le dan su comida y yo espero 10 minutos, entonces lo llamo al botija que servía la mesa y le meto el peso con la comida, tenía un hambre inhumano.

Al tiro, dijera un chileno, vino mi comida. Picaba la salsa que daba calambres, pimienta como para alimentar a los 7 millones, era carne así que sin dudarlo le di. Pedimos unos vasos de agua para bajar, ¿a vos te los dieron?, a mi no, los sigo esperando.

Cuando ya casi terminaba lo llamo al chico que se ve no había entendido, y le digo, "dame agua" no muy simpáticamente, ahí, con una caldera me sirvió y me trajo un vaso de agua, hirviendo. Claire se cagaba de risa y yo puteaba solo, el café había quedado ahí frío, ahora el agua estaba tan caliente que no me daba ni para un sorbo.
Terminé como pude de comer y ya antes de irnos me pegué un buche hirviendo aunque sea para aplacar el picante. Todo esto por 17 euros/500 pesos y de lo más barato que se consigue, si es que conseguís dónde sentarte. Nunca más.

Hoy en la mañana arrancamos temprano a sacar plata, con tiempo suficiente para conseguir la plata para el primer mes de alquiler y el depósito, más llegar al apartamento nuevo con las valijas.

Claire hace la transacción y la plata nunca sale, pero no nos dice que estuviese cancelada la operación y ahí quilombo otra vez.

Llamamos a un centro de atención del HSBC y a ella la entraron a pasear, le pido el celular y de ahí en más fue una discusión de más de 45 minutos. Yo discutía tan alto que la gente giraba para mirarme, a los que se me arrimaban al cajero cómo para moverme los saqué cagando a todos, a uno directamente cuando me quiso tocar como para pedirme permiso, mientras discutía y sin mirarlo lo eché solamente levantando la mano con un clarísimo "no jodás". 
La mina me decía que no podían hacer nada, que tenía que esperar a mañana lunes, yo le decía que sino sacaba esta plata dormía en la calle y que tenía que venir a abrir el cajero, ella que no, yo que no me importaba nada del lunes y que me diera una solución.
En ese momento aparece una señora que trabajaba en otro banco a darnos una mano, y le entra a discutir en chino, le dice que siempre hay gente de emergencia trabajando y que mandara a alguien, la mina que no, ahí le saco el celular y le digo que con tanta gente siempre tienen que reponer los cajeros y si tienen gente para reponer tienen que tener también a alguien para arreglar esto, que queríamos la plata ya y que se dejara de repetir que mañana me llamaban.

Vuelve la señora a hablarle en chino, le saco de vuelta el celular y le digo que me pase con un supervisor, que no quería hablar más con ella porque me estaba haciendo perder el tiempo, que repetía sin usar la cabeza, que para eso le pagaban para pensar sino utilizarían una maquina y no a ella, en ese momento nos ponen en espera.
La señora grita adentro del banco que no funcionaba el cajero para que no jodieran más, en ese momento atiende otra mina el teléfono, dice que no puede hacer nada tampoco, al rato me dice que no habían jefes, entonces le digo que me estaba haciendo perder el tiempo también, además le sugería que si yo dejaba el banco como sabía que mañana no me iban a decir que yo había agarrado la plata y reclamaba teniendo el dinero, que me diera una solución, la misma respuesta, mañana me llamaban, ahí le decimos que si hubiese una emergencia de fuego por ejemplo, ¿nadie iba a venir a hacer nada porque todos estaban de descanso?.
Luego pasó a decir que tenía yo que llamar a mi banco y ahí fue peor, "pero cómo voy a llamar a mi banco que está a más de 10 mil kilómetros de acá, cuando es tu banco el que no me da la plata y lo tengo a dos metros" le indicaba, "además si ustedes no se pueden hacer responsables por cuentas en el extranjero no deberían de permitirle a la gente sacar plata con cuentas en el extranjero, porque bien que hacen negocio con mi plata, pero ahora que hay un problema se lavan las manos."

Previamente me había pedido el número de cuenta y le dije "pero cómo me vas pedir mi número, yo no te voy a dar mi número de cuenta, cómo se que no vas a hacer nada con eso, vos no me podés pedir mi número de cuenta por teléfono ¿así trabajan ustedes?, un desastre."
Ella seguía repitiendo lo mismo y ya harto, luego de pedirle su nombre y su número de funcionaria para quejarme mañana, le deseé un hermoso día y le corté.

Sin plata, ya más de media hora tarde del horario que habíamos acordado con el del apartamento, probamos sacar plata de nuevo, yo no pude pero ella si. Nos despedimos de la señora del Standard Chartered, quién fue una crá' totalmente y fuimos al apartamento nuevo.

Arreglamos para pagar mañana el resto, dejamos las cosas y pegamos la vuelta a comer unas pizzas y unas tartas portuguesas que están tremendas, ya encontré compañía para el mate.

Sin querer, puteando en joda por cosas del día, cuando se abre el ascensor digo "hijos de puta" en inglés y justo entran dos flacos, la mina que estaba adentro del ascensor con nosotros se entro a reír disimuladamente, Claire quedó toda colorada, los flacos no entendían nada y yo ni me percaté, al rato caí y me seguí cagando de la risa, cero stress.

Nos íbamos a ver unas demostraciones gratis de Kung Fu a un parque pero justo hoy, el día de descanso dónde no se puede buscar laburo, se puso a llover, así que pegamos la vuelta, armamos el mate y acá estamos, en Hong Kong, dándole ritmo a esta nueva vida para no quedarse.

Para la semana tenemos algunas cosas previstas ya cómo terminar de mudarnos mañana, Claire tiene que arreglar el tema de la visa, yo seguir insistiendo con el tema laburo, ir a ver la estatua de Bruce Lee; un salado, ver el juego de luces desde Kowloon, tratar de cocinar algo decente, empezar a hacer algo de deporte que no doy más y seguir adaptándose a este nuevo país.





'Cuchame BRUCE LEE, ya me entré a dejar el pelo medio parecido al tuyo, me faltan los ravioles nomás, pero la de los deditos de la foto me sale bárbara.





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Juan Patrick Lee
"Cuando el objetivo te parezca difícil, no cambies de objetivo; busca un nuevo camino para llegar a él."
Confucio (551 AC- 478 AC) Filósofo chino

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